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jueves, 9 de marzo de 2017

Doris Lessing: Sobre no ganar el Premio Nobel #AdoptaUnaAutora

Seguimos con la iniciativa Adopta Una Autora. La última vez os expliqué quién era Doris Lessing y ahora os traigo el texto de la conferencia para la ceremonia de entrega del Premio Nobel de Literatura que le fue otorgado en 2007. Lessing, por problemas de salud, no participó de la ceremonia en Estocolmo y encargó la lectura de su texto a su editor, Nicholas Pearson.
 
Esta entrada estaba programada para el día 8 de marzo, ya que la Academia Sueca reconoció la capacidad de la autora para retratar "la épica de la experiencia femenina, y su escepticismo y fuerza visionaria con la que ha examinado una civilización dividida". Sin embargo, la he retrasado un día por la iniciativa #NosotrasParamos.

Resistencia Lectora agradece muy especialmente a Jonna Petterson, directora de Relaciones Públicas de la Fundación Nobel, su autorización para traducir y publicar este texto.

Sobre no ganar el Premio Nobel

Estoy de pie junto a una puerta y miro a través de remolinos de polvo hacia donde me han dicho que aún existe bosque sin talar. Ayer conduje a través de kilómetros de tocones y restos calcinados de incendios donde, en el '56, se encontraba el bosque más maravilloso que jamás haya visto, ahora completamente devastado. Las personas tienen que comer. Y necesitan material para encender el fuego.

Me encuentro en el noroeste de Zimbabwe a principios de la década de 1980 y estoy visitando a un amigo que era maestro en una escuela de Londres. Está aquí "para ayudar a África", como solemos decir. Es un alma genuinamente idealista y las condiciones en que encontró esta escuela le provocaron una depresión de la que le costó mucho recuperarse. Esta escuela se parece a todas las escuelas construidas después de la Independencia. Está compuesta por cuatro grandes aulas de ladrillo uno a continuación del otro, edificados directamente sobre la tierra, uno dos tres cuatro, con medio salón en un extremo, para la biblioteca. En estas aulas hay pizarrones, pero mi amigo guarda las tizas en el bolsillo, para evitar que las roben. No hay ningún atlas ni globo terráqueo en la escuela, tampoco libros de texto, carpetas de ejercicios ni biromes, en la biblioteca no hay libros que a los alumnos les gustaría leer: son volúmenes de universidades estadounidenses, incluso demasiado pesados para levantar, ejemplares descartados de bibliotecas blancas, historias de detectives o títulos similares a Fin de semana en Paris o Felicity encuentra el amor.

Hay una cabra que intenta buscar sustento en unos pastos resecos. El director ha malversado los fondos escolares y se encuentra suspendido, situación que suscita la pregunta habitual para todos nosotros aunque por lo general en contextos más prósperos: ¿Cómo puede ser que estas personas se comporten de tal manera cuando deben saber que todos las están observando?

Mi amigo no tiene dinero porque todo el mundo, alumnos y maestros, le piden prestado cuando cobra el sueldo y probablemente nunca le devuelvan el préstamo. Los alumnos tienen entre seis y veintiséis años porque quienes no pudieron asistir a la escuela antes se encuentran aquí para remediar tal situación. Algunos alumnos recorren muchos kilómetros cada mañana, con lluvia o con sol y a través de ríos. No pueden hacer tareas escolares en sus casas porque no hay electricidad en las aldeas y no es fácil estudiar a la luz de un leño encendido. Las niñas deben ir a buscar agua y cocinar antes de partir hacia la escuela y cuando vuelven de ella.

Mientras estoy con mi amigo en su cuarto, varias personas se acercan tímidamente y todas piden libros. "Por favor, mándanos libros cuando regreses a Londres." Un hombre dijo: "Nos enseñaron a leer, pero no tenemos libros". Todas las personas que conocí, todas ellas, pedían libros.

Estuve varios días allí. El polvo volaba por todas partes. Las cañerías se habían roto y las mujeres tenían que acarrear agua desde el río. Otro maestro idealista llegado de Inglaterra estaba enfermo después de ver el estado en que se encontraba esta "escuela".

El último día de mi visita finalizaba el ciclo lectivo y sacrificaron la cabra. La cortaron a trocitos y la cocinaron en una gran fuente. Era el esperado banquete de fin de ciclo, guiso de cabra y puré. Me alejé de allí antes de que terminara, conduje de vuelta entre calcinados restos y tocones que habían sido bosque.

No creo que muchos alumnos de esta escuela lleguen a obtener premios.

Al día siguiente estoy en una escuela en la zona norte de Londres, una escuela muy buena, cuyo nombre todos conocemos. Es una escuela para varones, con buenos edificios y jardines.

lunes, 9 de enero de 2017

Doris Lessing #AdoptaUnaAutora

Logo creado por
¿Conocéis la iniciativa de Adopta una autora? Si estáis aquí, probablemente sí. El objetivo de esta iniciativa es dar a conocer la vida y obra de una autora a través de unas cuantas entradas dedicadas exclusivamente a ella. Nosotros hemos decidido participar y yo he adoptado a Doris Lessing, ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2007.
En esta primera entrada dejadme que os introduzca en la biografía de esta autora.


Doris Lessing (1919-2013)

1950
"Estoy convencida de que valoramos el género narrativoporque el modelo está en nuestro cerebro.Nuestros cerebros están diseñados para la narración,para lo consecutivo."








La ganadora del Premio Nobel de Literatura 2007 nació en Khermanshah, Persia (actual Irán), el 22 de octubre de 1919 con el nombre de Doris May Tayler. Sus padres eran británicos y cuando Doris contaba seis años, la familia se instaló al sur de Rhodesia (actual Zimbabwe) para dedicarse a la actividad agrícola. Durante su infancia y adolescencia disfrutó del contacto con la naturaleza africana y descubrió los efectos del colonialismo y el racismo que padecían los pueblos originarios del continente.
"Escribir te hace más humano"

A los quince años, Doris abandonó la escuela y continuó sus estudios en forma autodidacta mientras trabajaba como auxiliar de enfermería, taquidactilógrafa y telefonista. En esa época comenzó a escribir sus primeros cuentos y consiguió vender dos a revistas sudafricanas. Se casó por primera vez a los diecinueve años y tuvo dos hijos. En 1943 se divorció y comenzó a militar en el partido comunista. En 1944 se casó con Gottfried Lessing cuyo apellido adoptó para su actividad literaria. Se instaló en Londres en 1949 y se dedicó exclusivamente a escribir. Vencida por la sabana, su primera novela, apareció en 1950.
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