jueves, 20 de abril de 2017

¿Cómo empezar con Stephen King?

  1. Coges un libro de Stephen King
  2. Lo abres por la primera página
  3. Lees
Y ya está. Fácil, sencillo y para toda la familia.

Ahora en serio: la mejor manera para empezar con King es por el principio. Y no es otra broma. Como supongo que sabréis (porque cada vez que hablo de él lo digo, básicamente) la mayoría, sino todos, los libros y relatos de King están relacionados de alguna manera u otra. Forman parte de un multiverso gigantesco, del que ya os hablé bastante en la reseña de la Torre Oscura. Pues, como es normal, a medida que fue escribiendo King empezó a establecer más y más conexiones, llegando a puntos en los que en una novela te cuenta el final de otra. Así que, si no queréis spoilers demasiado grandes, lo mejor es empezar desde Carrie (que es muchísimo mejor que la película, por cierto) hasta donde lleguéis. 

Por otro lado, si no queréis leer absolutamente toda la bibliografía del autor, siempre podéis leer los clásicos más absolutos y si después os hacéis tan fans que os apetece leer lo que os queda, podéis ir rellenando los huecos en orden.


Miradle, es todo un amor.

Por mi parte os recomiendo leer aquellos libros que más os suenen, porque suelen ser los mejores y los que os motiven a seguir. Carrie, It, Misery (su mejor libro, en mi opinión: es de los pocos que de verdad dan miedo, las sensacióones de angustia y claustrofobia no te abandonan en ningún momento), El resplandor... son algunos de los mejores y más conocidos de toda la montaña de libros que ha escrito este señor.

Aunque se conoce a King por sus libros de terror, ha hecho sus pinitos en otros géneros, por lo que también podéis decididos por aquellos que más os gusten.


  • Policíaca: Mr. Mercedes (que aún no he leído pero lo tengo en casa y ya me empieza a mirar mal) y sus secuelas.
  • Histórica: 22/11/63 (aunque también tiene bastantes puntos de ciencia ficción, pero el retrato que hace de la época y todo el tema de Kennedy es brutal).
  • Drama: La historia de Lisey, por ejemplo, que aunque tiene elementos sobrenaturales, lo importante es la historia de esta mujer, y es un gran libro, o El pasillo de la muerte.
  • Ciencia ficción: El fugitivo, El cazador de sueños...
  • No ficción: también ha escrito varios ensayos, pero solo he leído Mientras escribo, sobre la literatura y su vida.
  • Y mucho más que aún queda por descubrir.
Si lo que queréis es leer libros que estén relacionados pero que no os hagan leer 80 libros antes (cof Torre Oscura cof) lo que podéis hacer es leer aquellas novelas ambientadas en ciudades determinadas. King se ha dedicado a crear pueblos alrededor de Estados Unidos (Maine, están en Maine) y sus habitantes, que van apareciendo en los libros y así puedes ir viendo su evolución. Mi favorita es Derry, hogar de Pennywise, el payaso de It, y el Rey Carmesí en Insomnia (aunque solo una temporada este último, que pasaba por allí en su camino a la conquista de la Torre Oscura y se enamoró de los pueblerinos, tan majos ellos). También está ambientado en este adorable pueblecito El cazador de sueños, 22/11/63 y algún que otro relato. No se puede decir que sea una saga pero sí que están muy relacionados, lo que siempre hace gracia. Si decidís empezar por Derry tened cuidado con sus alcantarillas.

Otro libro, quizá no tan conocido pero que es una pasada, es La tienda, pero para entender todas las referencias tenéis que haber leído antes los libros ambientados en Castle Rock (Cujo y La mitad oscura, sobre todo).

También os recomiendo encarecidamente leer sus relatos, porque tiene algunos buenísimos y para empezar están muy bien: no se hacen pesados como algunas de sus interminables novelas y así vais conociendo el estilo que tiene (llena las páginas de detalles y detalles hasta que te ahogas en ellas, pero te ahogas feliz). Según mi opinión el mejor es Después del anochecer, es variado y tiene algunos relatos geniales, como Willa.

Bueno, como podéis ver King es un autor muy prolífico, con mas de 60 novelas publicadas, así que tenéis por donde escoger. Si aún así no tenéis muy claro qué libro suyo leer, siempre podéis preguntarme por aquí o en Twitter, que llevo unos cuantos de sus libros a la espalda y puedo recomendar algunos de mis favoritos desde mi humilde opinión.

¿Habéis leído a King? ¿Queréis hacerlo? ¿Os gustan este tipo de entradas?

martes, 18 de abril de 2017

#14 Titular

Describe una historia cuyo punto de partida comience con el final de toda la trama. La idea es que tomando el desenlace como inicio hagas un recordatorio de cómo se ha llegado a esa situación.


Tiroteo fatal arroja luz sobre el caso de los niños desaparecidos


Fara, 23 de septiembre de 2013


Umo Láska fue abatido ayer a manos de la policía cuando esta se disponía a entrar en su domicilio en el barrio de Ordal. Nuevas pruebas ayudaron al cuerpo de policía de Fara a descubrir la relación de este presunto secuestrador con la trama de niños desaparecidos en los últimos meses en la localidad. La víctima encontró a los agentes a punto de entrar en su casa, y suponiendo que le iban a detener se enzarzó en un tiroteo en el que, por suerte, no hubo ningún otro herido.

El agente Wilhelm Vinter, encargado del caso, ha declarado que llevaba mucho tiempo siguiendo la pista de estos secuestradores, de los que sigue sin tener más pistas. "Todo apunta a esclavitud infantil" ha confesado uno de los agentes que se hallaban en la escena del crimen. En la casa del fallecido se ha encontrado una gran cantidad de dinero escondido. Cuando le han preguntado a la pareja de la víctima sobre el oficio de esta no ha podido confirmar de qué se trata, pero sí ha confesado que "de nada bueno, eso seguro". La pareja ha reconocido que sabía que estaba metido en asuntos ilegales, pero que prefería no saber de dónde salía tal cantidad de dinero.

Esperamos poder aclarar este asunto para que así las calles de Fara puedan volver a la normalidad y los niños vuelvan a estar a salvo.

Rita L. Alosa

(Noticia extraída del blog Fragmentos de Fara)


Guillermo Domínguez

martes, 11 de abril de 2017

#24 Hogar

Con el último objeto que veas o utilices a lo largo del día, inventa una historia.

Bueno quizá he hecho un poco de trampas porque una casa no es un objeto en sí, pero la idea me molaba mucho y no quería desaprovecharla:


La familia Bates se plantó delante de su nueva casa, mirándola con orgullo. Daniel y Jessica, los padres, habían trabajado mucho para conseguir el hogar de sus sueños, y ahora estaban apunto de entrar en él. Carol, una niñita rubia de ocho años, no las tenía todas consigo: había tenido que dejar atrás a sus amigos de la escuela, incluso a su novio Danny (tan pequeños y tan freudianos...). Dieron unos pasos al frente y de la puerta surgió una voz femenina muy dulce:


-Hola, familia Bates. ¿Estáis preparados para entrar? Yo soy Vesta 9000, vuestra asistente y hogar durante el resto de vuestras maravillosas vidas.


La puerta se abrió para ellos y a medida que pasaban la casa se fue aclimatando. Unos brazos robóticos salieron del techo y cogieron las maletas que reposaban junto a los pies de la familia, ensimismada por el lujo de aquella casa. Ya habían estado allí gracias a la realidad aumentada de la compañía que les había vendido la propiedad, pero nada se comparaba a la primera vez que veías el lugar con tus propios ojos. Mediante un sistema de vías los brazos mecánicos llevaron las maletas a sus respectivas habitaciones (la de superhéroes a la de Carol y las más formales a la del matrimonio).


Vesta les mostró cada rincón de la casa, enseñándoles sus múltiples (y tremendamente útiles) funciones a su paso. La inteligencia artificial podía variar los valores de todo en la casa, desde luz a temperatura e incluso humidad, podía vigilar las habitaciones y avisar por si pasaba algo extraño ("Aunque espero no usar esta función" dijo ella, haciendo que uno de los brazos mecánicos tocara la madera de una de las sillas)... Lo tenía todo. No por nada decían los vendedores que este era el último modelo de una serie de inteligencias sumamente inteligentes.



Las semanas pasaron y los Bates nunca había sido más feliz. Carol tenía la mejor amiga posible: una que obedece todas tus demandas (ya se sabe el dicho: el mejor amigo de un chico... es su casa); y los padres podían ir a trabajar y llegar tarde a casa sabiendo que tenían la mejor niñera que pudieran desear: una que no puede abusar de tus hijos. Ni siquiera Vesta tenía quejas: habían anulado esta función. En fin, que nada podía salir mal en el nuevo status quo. O eso creían ellos.


La cadena de acontecimientos que llevaron a la ruina a la familia Bates empezó una soleada mañana de domingo, mientras Vesta les preparaba un delicioso zumo de naranja. Los tres lo bebieron en el porche, sentados en sus respectivas hamacas y cada uno viendo su programa favorito en las gafas. Carol se cansó pronto y volvió adentro, dejando el vaso en la mesa del recibidor.


-Carol, cielo, ¿podrías dejar el vaso en el fregadero? -preguntó amablemente la casa-. No me gusta que lo dejes en cualquier parte, y así me harías un gran favor.


-¡Mamá! -la niña salió corriendo, llorando, y saltó a los brazos de su madre-. ¡Vesta se ha quejado y me ha dicho que haga cosas por ella!


-¡Esto es el colmo!


Los padres entraron, Jessica aún con Carol en brazos, y se dirigieron a la pantalla de comandos de Vesta.


-¿Quién te crees que eres para decirle a mi hija lo que tiene que hacer? No eres más que nuestra casa, a ver si te comportas como tal.


Daniel apretó varios botones en la pantalla táctil hasta descubrir que alguien había desactivado la opción de no quejarse. Esa misma noche, cuando Carol ya estaba acostada, el matrimonio desconectó las cámaras y micrófonos de Vesta, necesitaban hablar a solas.


-¿Crees que ha sido Carol? -preguntó Daniel-.


-Lo dudo, ya has visto cómo se ha puesto cuando esa zorra se ha quejado. Además, le he preguntado esta tarde y me ha dicho que no.


-Bueno, entonces supongo que habrá sido un error. Igual ni siquiera le dimos bien la primera vez. Lo importante ahora es que no vuelva a ocurrir. No queremos que le pase nada malo al bebé.


Daniel se estiró y apoyó la cabeza en la barriga cada vez más abultada de su mujer. No se fue a dormir hasta que notó una pequeña patadita en la oreja (que hizo que se le clavara el pendiente y tuvo que ir al lavabo a mirar si se le había movido demasiado).



A partir de aquí fueron ocurriendo hechos extraños: sillas que se mueven solas y acaban en posiciones imposible, ruidos de procedencia desconocida, e incluso muñecos que actúan por voluntad propia (que estaban programados para hacer eso, pero su comportamiento era errático). Quizá el hecho más destacable fue el que le ocurrió a Carol mientras jugaba con la pelota.


La niña estaba lanzando la pelota virtual a la pared cuando rebotó de forma extraña y salió de la habitación. No se le ocurrió reiniciar el programa a través de sus gafas, algo que todo niño medianamente inteligente hubiera hecho, por lo que tuvo que salir en si búsqueda. Siguió el curso de la pelota que no existía por toda la casa, cada vez que se acercaba a ella volvía a moverse y continuaba la persecución. No se imaginaba que algo raro estaba pasando hasta que la pelota llegó al sótano. Allí abajo dejó de moverse, pero cuando ya la tenía de nuevo entre sus manos algo se movió a su izquierda. Ante sus ojos apareció una puerta que no había visto hasta ahora. La abrió lentamente y al otro lado encontró una sala blanca llena de lo que parecían pequeños armarios cuadrados, en fileras regulares. Carol abrió la que estaba más cerca y de allí salió el cadáver de una señora mayor tapado por una fina sabana.


La niña salió corriendo, dejando atrás la pelota, y no paró hasta esconderse debajo de su cama. Llorando le preguntó a Vesta qué era lo que acababa de ver.


-Eso, niña estúpida, era el pasado. Esta casa está construida sobre una vieja morgue geriátrica. Y ellos... YA ESTÁN AQUÍ.


La niña tiró las gafas, salió corriendo (otra vez) y abandonó la casa hasta que llegaron sus padres. Cuando la encontraron, ella estaba llorando de tal manera que ni siquiera se dio de cuenta de que su madre sujetaba entre sus brazos al nuevo miembro de la familia.


-Estaba muerta, ¡y encima era vieja! -la niña no paró de llorar hasta que sus padres le dieron un vaso de leche con un tranquilizante diluido.


Dejaron al bebé en su habitación y pidieron a Carol que lo vigilara (ni que hiciera falta, la casa ya se encargaba de ello, pero no querían que molestara). Mientras Carol decía su nombre al pequeño, a la espera de que este lo repitiera, los padres fueron al panel de Vesta.


-Muéstranos las últimas horas de la casa, por favor -dijo la madre-.


-De acuerdo, Jessica. Conque quieres saber lo que HIZO LA GUARRA DE TU HIJA, ¿eh?


-¡¿Qué acabas de decir?!


-Aquí tenéis las grabaciones.


La pareja se miró desconcertada, pero entre los dos revisaron el vídeo. En él solo se veía a la niña con las gafas de realidad virtual moviéndose como si jugara a la pelota y después andando sin moverse. Llegó un momento en el que hizo como que abría una puerta y después salía corriendo, otra vez sin moverse. Poco después tiró las gafas y salió de la casa, y a partir de ahí sabían el resto. El vídeo solo les confirmó lo que esperaban: que había estado jugando a algún juego de miedo a pesar de que se lo habían prohibido. Por si acaso copiaron el vídeo, pero se olvidaron de revisarlo: el bebé estuvo llorando toda la noche.


A la mañana siguiente le echaron la bronca, pero ella no paraba de repetir que no, que a ella no le gustaban ese tipo de juegos y que nunca jugaría a ellos.


Abandonaron este tema, pero cada vez tenían el presentimiento de que algo raro pasaba en esa casa. A veces, por la mañana, se encontraban al joven Jesse con extrañas marcas en las mejillas. También se dieron cuenta de que Carol estaba engordando poco a poco. No le daban mucha importancia a estas cosas. Quizá los padres ni siquiera se dieron cuenta, pasaban los días medio dormidos por el constante llanto del bebé. Hasta que ocurrió una desgracia.



Bueno, no os aburriré con los detalles, pero lo que sí os diré es que los padres encontraron a Carol con sus gafas virtuales ahogando al bebé en la bañera. Le echaron la bronca y la castigaron sin gafas durante una semana. La niña no paraba de decir que todo era culpa de Vesta, que le decía cosas malas, y que si no ahogaba al bebé nunca la dejaría en paz. Le había prometido que todos flotaban ahí abajo.


Los padres ya no sabían qué hacer. Dudaban si todo era culpa de un virus informático, una hija psicópata o algún tipo de esquizofrenia compartida. Como lo más fácil de comprobar era lo primero, llamaron a una técnica domótica.


A la mañana siguiente se presentó en su casa una mujer mayor y bastante menuda. Les empezó a hacer preguntas sobre los extraños incidentes mientras miraba todo con asombro a través de sus gafas de sol. La lentitud en la que hablaba y el extraño acento que tenía hizo pensar a los padres que esa mujer no era más que una timadora, pero de pronto se sacó un cable de la manga y lo conectó al panel de Vesta.


-Bien -dijo la técnica-, parece ser obra de un virus muy extraño. No había visto nunca nada parecido. Ahora mismo contactaré con la sucursal para que investiguen el origen de...


No pudo acabar la frase, un brazo mecánico le atravesó la cara. Por suerte de la herida solo salió aceite y cables rotos, pero la familia huyó igualmente. Afuera los padres abrazaron a Carol... y se dieron cuenta de que el bebé aún estaba en su habitación. Jessica empujó a su marido, que estaba en su camino, y se lanzó escaleras arriba a la habitación del bebé. Lo agarró en sus brazos y volvió a bajar, esquivando los brazos mecánicos que se movían por todas partes. 


-Las casa tenemos una mejor manera. Cuando un amigo nos disgusta, lo diseccionamos.


En el piso de abajo vio a su marido aguantando la puerta, que intentaba cerrarse, pero lograron salir a tiempo. Ya alejados del peligro Jessica se dio cuenta de que llevaba al niño al revés y se volvieron a abrazar, esta vez la familia entera, y lloraron por todas las posesiones que habían abandonado en esa casa infernal.


La familia se alejó lentamente hacia el horizonte... Y mientras, en la casa, unas presencias cobraron forma, aunque no solidez. Un grupo de ancianos flotaban sobre el parqué del comedor, riendo a carcajadas, aunque estas no se oyeran. Habían echado a otra familia. Así al menos les dejarían un tiempo a solas. Después de la celebración pensaron nuevos métodos para asustar a los siguientes inquilinos, y esta vez esperaban superar el récord de 28 días.



Guillermo Domínguez

jueves, 6 de abril de 2017

Nada #Janne Teller

FICHA TÉCNICA

Título original: Intet
Autor: Janne Teller
Año de publicación: 2000
Páginas: 160
ISBN: 9788432296963
Saga: No










SINOPSIS


Pierre Antón deja el colegio el día que descubre que la vida no tiene sentido. Se sube a un ciruelo y declama a gritos las razones por las que nada importa en la vida. Tanto desmoraliza a sus compañeros que deciden apilar objetos esenciales para ellos con el fin de demostrarle que hay cosas que dan sentido a quiénes somos. En su búsqueda arriesgarán parte de sí mismos y descubrirán que sólo al perder algo se aprecia su valor. Pero entonces puede ser demasiado tarde.



OPINIÓN PERSONAL
"Nada importa. Hace mucho que lo sé.
Así que no merece la pena hacer nada.
Eso acabo de descubrirlo."
Así empieza este cuento, supuestamente juvenil, pero que ha sido prohibido en las escuelas e incluso en algunos países.

martes, 4 de abril de 2017

#23 Aula

Comienza un relato con: “Nada, no le queda nada”.

Nada, no le queda nada. El padre vuelve a mirar el pequeño armario sin encontrar ningún antipirético, otra vez. Se maldice por no haber comprado desde la última vez y vuelve al comedor, donde el niño está estirado en el sofá, tiritando.

-Lo siento, Adel, no queda ningún medicamento. Ahora le enviaré un mensaje a tu madre, a ver si puede comprar algo de camino. Si llega pronto...

-Papá, no pienses esas cosas de mamá. Seguro que está trabajando. 

-¿Qué?

-Nada, da igual...

La profesora había llamado a su padre por la tarde, cuando vio que el niño estaba tiritando aun con la chaqueta puesta. Temía que si se quedaba mucho rato allí los demás niños se contagiaran y acabaran todos con una pasa. Otra más. Dos semanas antes había habido gastroenteritis para todo el mundo, incluso para la profesora. Poco después el padre lo fue a buscar y se lo llevó a casa.

Adel está mirando los dibujos envuelto en su manta favorita cuando llega su madre, que sí ha traído los medicamentos. Parte una pastilla por la mitad y el niño se toma las dos con el vaso con sus dibujos favoritos estampados. Después de cenar un poco se va a la cama pronto, ya con mejor cara. Está esperando que al día siguiente pueda ir a clase, porque va a ir el papá de Lidia a hablarles de cómo es su trabajo de doctor.

jueves, 30 de marzo de 2017

Book Tag: Dioses del Olimpo

Hoy os traemos una entrada un poco diferente: no estamos acostumbrados a hacer Tags. Pero como este mes está dedicado a Grecia, por La vuelta al mundo, queríamos hacer cosas "nuevas" para cerrar este mes. Y por eso os traemos este Book Tag sobre los dioses del Olimpo, que hemos visto de Milibroteca, ¡qué lo disfrutéis!
Apolo
Primera parte de una saga que te gustó mucho
G: El Reino de los Sueños, primera parte de El Ejército Negro. Me gustó mucho de pequeño esta trilogía, en la que se mezcla fantasía en la Edad Medieval, con la actualidad. Trata de un chico, Arturo, que cada noche sueña que vive en la Edad Media, entre magos, caballeros… y tiene que vivir entre esos dos mundos.
M: El Clan de la Loba, primera parte de La Guerra de las Brujas. Es una novela juvenil muy interesante. No solo plantea un mundo fantástico y la aventura que conlleva, sino que también trata temas como la adolescencia o la familia.


Afrodita
Pareja favorita literaria
G: Kvothe y Felurian. Nada más que añadir.
M: Oscar y Marina. Me ha entrado algo en el ojo...

martes, 28 de marzo de 2017

#45 Medea

Crea un relato que contenga una escena en la ducha.

No sé en que momento Medea apareció por primera vez en mi mente. Al principio solo era un fantasma en el fondo de mi cabeza, al acecho. 

Ella aparecía en cada uno de mis relatos. Notaba su presencia entre mis páginas, observando el devenir de los hechos desde una posición privilegiada. Al final no hubo cuento sin una muchacha pelirroja que parecía estar en el momento adecuado en el sitio adecuado.

Descubrí su nombre mientras me duchaba, donde suelen ocurrirseme todas las ideas, y al darle nombre le di poder. Y así fue como Medea empezó a ocupar todos mis pensamientos, no dejaba de imaginar sus aventuras e intentaba proyectarlas sobre las páginas en blanco, sin éxito. No avanzaba más allá de la tercera página, sentía que a ella no le gustaba y me obligaba a empezar de nuevo una y otra vez. Tonto de mí pensaba que por fin mi musa me había encontrado. Quizá era una musa demasiado exigente, pero no podía quejarme. Rechazo tras rechazo habían conseguido que mis esperanzas desaparecieran poco a poco. Hasta que llegó ella, claro está.
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